Ya estoy en casa.

Ayer a las 12:15 aprox. aterrizé en Madrid después de un vuelo de 11 horitas desde el corazón del DF.

La verdad es que ya tenía ganas de llegar. Han sido casi quince días de trabajo fuera de casa y, aunque estoy acostumbrado a viajar y a estar largas temporadas fuera de España, esta vez se me ha hecho terriblemente largo.

En primer lugar por el propio trabajo. A pesar de haber establecido un plan de actuación para llegar a conseguir una serie de objetivos, este plan no se cumplió en algunos aspectos y eso me generaba unos niveles de frustración y cabreo que sólo conseguía reducir a base de dosis dobles de paciencia de 500 mg.

En segundo lugar: me he perdido dos carreras del Mundial de F1. En Mexico lo único que se da de motor es por al ESPN y ESPN2. Además ponen Nascar y F3000 (creo que se llama así) que es la norteamericana.

En tercer lugar: No sé cómo ni porqué, pero cuando fuí a cerrar la cuenta del hotel, tenía 3 cargos de películas porno, 1 cargo de película normal y 5 ó 6 horas de Nintendo. Monté un follón que te cagas en la recepción pero se me encogieron de hombros diciendo que el sistema era infalible. Juro por todo los plásticos más duros, lo más sagrado y lo más barrido que apenas encendí la tele y, mucho menos, contraté películas porno. Me fuí con un cabreo Monumental (como su plaza de toros). No me gusta pagar lo que no consumo.

Como tengo que volver y el hotel me gusta, la próxima vez pediré que me quiten la tele de la habitación. Solución drástica.

Gracias desde aquí a mis colegas mexicanos que me han estado ayudando en todo durante mi estancia: Eduardo, Fernando, Roberto, Edgar, Iker, Javier, Wendy, Miguel y desde luego a Julio, que se encotrará en estos momentos en pleno tour por Europa (quizá en París) disfrutando de sus vacaciones con su señora.

Gracias, como siempre, a mis compañeros de la oficina que me han estado dando apoyo estratégico y moral en todo momento: Alberto, Iván y, por supuesto al incombustible Dr. Infierno, sin cuyas modificaciones de última hora en el soft, no hubiese podido acabar bien el trabajo.