Pues estaba yo aquí en el DF, trabajando para no variar, cuando el pasado lunes por una de esas casualidades pasé al ladito de la carpa del Circo del Sol.
La última vez que estuvieron en España me los perdí, así que el martes (in extremis sobre la hora de cierre de la taquilla) ya tenía mi entrada entre las manos.
Tuve que sortear unas cuantas dificultades para comprarla. La primera, como no, la fila. No es que hubiese mucha gente, pero parece ser que precisamente por eso los taquilleros se tomaban el trabajo muy profesionalmente explicando a todo el que llegaba hasta la ventanilla la distribución de asientos, precios y todo aquello que se tuviese a bien preguntar acerca del espectáculo.
La segunda dificultad fue que, tras seleccionar la fecha, hora del espectáculo y localidad, fuí a pagar con mi tarjeta y ¡Oh sorpresa!, sólo me la aceptaban si disponia de credencial de votante mexicano, permiso de conducir mexicano o, siendo extranjero, pasaporte. Al parecer se trata de una exigencia de TicketMaster que es, por lo que se ve, la empresa responsable de la comercialización de las localidades aquí en Mx.
Como no estoy yo muy por la labor de llevar el pasaporte encima constantemente, tuve que marcharme refunfuñando en el mismo taxi que me llevó a la taquilla a buscar un cajero automático. Faltaba media hora para que cerraran la taquilla pero menos mal que conocía un cajero automático cerca (entendiendo por cerca cinco minutos en coche de ida y otros cinco de vuelta). Total, que 15 minutos más tarde ya tenía la lana en mi poder y estaba otra vez en la puerta del recinto.
La tercera dificultad fue que, a pesar de llegar con 15 mituos de margen sobre la hora oficial del cierre de la taquilla, el guardia de seguridad no me dejaba pasar hasta la taquilla indicándome que le habían ordenado cerrar ya el paso porque se habían dejado de vender entradas hasta el día sguiente. Así que tuve que explicarle que en la ventanilla me habían dicho que cerraban a las 18:30 y que, siendo las 18:15 estaba dentro de la hora.
Tan afligido me vió el guardia que pidió confirmación por radio y le dieron autorización para que me dejase pasar ¡Bien!.
10 Minutos después ya tenía mi entrada en la mano y me iba más contento que unas castañuelas.
El espectáculo que han traido a Mx es Saltinbanco. Por las referencias que tengo seguro que no me voy a arrepentir de los 65 Euritos al cambio que me ha costado la entrada.

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