...y lo comenta Mario López en su blog.
Coincido contigo, Mario.
Independientemente de la obvia diferencia de concepto entre las palabras aplicación y servicio y de lo que representa no conocer dicha diferencia, el problema principal es el no estar mentalizado de que la tecnología tiene que estar al servicio del negocio y que debe de diseñarse y dimensionarse de acuerdo a los objetivos de marketing y comerciales.
Pero ¿Qué ocurre cuando el negocio es la tecnología en sí?. Pues ocurre que se saltan todos los procesos de orientación al cliente y al negocio y se crean las cosas antes de conocer si serán luego para el cliente útiles y/o atractivas; si le solucionarán alguno de sus problemas, si ayudará a nuestro cliente a ser más eficaz, a ganar más dinero, y, lo más importante, si será rentable para nosotros.
¿Cómo solucionarlo?. Enseñando algo de marketing a los responsables de diseño y haciendo que trabajen más estrechamente con las áreas de la empresa que están en contacto con el cliente y, si no se tiene, aportar conocimientos de metodologías como ITIL a todos los niveles directivos de la organización.

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